Cisne Negro es la nueva película que nos regala Darren Aronofsky, director de títulos como “Pi“, “Réquiem por un sueño“, “La Fuente de la Vida” o “El Luchador“.

 Cuenta la historia de Nina (Natalie Portman), bailarina de una compañía de danza de Nueva York, que tiene la oportunidad de interpretar a la Reina Cisne en el ballet “El Lago de los Cisnes”, sustituyendo como bailarina principal a la estrella de compañía, Beth (Winona Ryder). Cuenta, en clave de thriller psicológico, la dura trayectoria desde que Nina es elegida hasta el día del estreno del ballet. De cómo Nina tiene que conseguir convencer al coreógrafo de la compañía (Vincent Cassel) de que ella es la perfecta intérprete, su relación enfermiza con una madre bailarina fracasada y sobreprotectora (Barbara Hershey) y su lucha interna por una atracción un tanto especial por su mas firme rival (Mila Kunis)…

El director nos muestra la espiral de paranoia y realidad en la que se mete Nina, causada por los cuidados excesivos de su madre, las exigencias del coreógrafo y su lucha interna por vivir una vida fuera de lo que le tiene establecido desde siempre. Una espiral que la lleva al camino de la perfección como bailarina, un camino lleno de inseguridades, miedos y frustraciones. En el film vemos como ella rompe con los esquemas, como, sin querer, sufre toda una metamorfosis rayando la locura.

Con esta historia se muestra al espectador como es el mundo de la danza, las tripas de una compañía, todo aquello a lo que no tenemos acceso el espectador de a pie. El sufrimiento y la constante lucha por mantener un lugar privilegiado, que viven todos aquellos que se dedican al ballet. Nos da una vuelta de tuerca, enseñándonos la tensión constante, lo quebradizo que es el ser humano cuando se siente amenazado y hasta donde somos capaces de llegar por conseguir tocar el cielo con los dedos aunque solo sea por un instante…

La película me ha recordado en cierta manera a las películas norteamericanas de los años 70 y no me hubiera extrañado ver aparecer en alguna secuencia a un joven DeNiro, o a un Pacino o una Meryl Streep. Con ese tratamiento de la imagen, un tanto sucia, granulada, que hoy con el HD ya no vemos. Unos decorados austeros, con colores monocromáticos, muchas veces sintiendo el vacío en el espacio con esos silencios de una banda sonora muy bien llevada… algo que nos hace estar desprotegidos en la butaca, sintiendo la frialdad de lo que nos rodea para ser golpeados, al siguiente segundo, con imágenes que se quedan clavadas en la retina. Grandes imágenes que te atrapan, con una sutileza y una crudeza impresionantes, donde hasta el detalle mas insano o mas increíble, tiene hueco como instrumento para adentrarnos en la locura que desatan los miedos mas básicos.

Los actores hacen un trabajo inmenso, consiguiendo mantener en tensión al espectador, que no sabe si lo que está viendo en pantalla está en la mente de la protagonista o es la realidad de una historia contada con gran maestría.
Natalie Portman hace una composición de personaje que te atrapa desde el comienzo. Desde esa fragilidad de bailarina clásica, nos muestra con la fuerza de su mirada, que dentro de ella hay mas que una muchacha débil, enseñándonos todo lo que es capaz esta actriz, incluso podemos disfrutar de momentos de danza, ¡qué gusto da ver la versatilidad de algunos profesionales!
Pero no me quiero quedar solo en ella porque Barbara Hershey también hace un gran trabajo enseñándonos esa madre sobreprotectora que quiere que su hija viva lo que ella nunca vivió, pero que a la vez no quiere que el mundo exterior la corrompa, haciendo todo lo que esté en su mano y mas allá para que siga la línea trazada por ella.
Vincent Cassel interpreta a la perfección al coreógrafo que hace lo que esté en su mano por conseguir que todo salga según lo tiene planeado. Todo por mantenerse en lo mas alto. Al precio que sea.
Al igual que Mila Kunis, con ese personaje que hace que Nina entre dentro de un mundo desconocido y que nunca sabemos si habita en la realidad o no, ese ser que nos atrae y a la vez nos asusta porque todo lo que hace es lo que nosotros quisiéramos ser.

En definitiva, una película que acabará siendo un gran clásico, una referencia de buen cine y que en dos días sabremos si tocará el cielo, como su protagonista, pero de los Oscars; ganando alguna de esas 5 nominaciones a las que opta. Quién quiera saborear una película de las que luego apetece hablar y analizar, que acuda a verla porque no saldrá defraudado.