Sé que soy un ávido devorador de musicales y parece que últimamente solo asisto a las salas de teatro de Madrid a ver este tipo de espectáculo, pero es que… me lo paso tan bien! Quizá sea parte frustración porque canto un poco peor de la calificación de “Perjudicial para los oídos” y parte por la admiración por los profesionales que saben hacer lo que ellos hacen en escena… El caso es que desde mi paso por el grupo “Teatronamos” (¿Nunca he hablado de ellos? Paciencia porque lo haré), los musicales siempre han estado presentes dentro de mi vida y la verdad que me han aportado, directa o indirectamente, momentos de mucho placer.

A lo que vamos, ayer vi por segunda vez “Mamma Mía!“, es lo que tiene husmear por internet e ir encontrando ofertas que se adecúen al bolsillo de cada uno, porque 70€ por cabeza, no me lo puedo permitir ni loco! Vimos la última función que representaron en Madrid en el 2007 y nos lo pasamos genial! Entre las canciones de ABBA y todos los seguidores que se dieron cita ese día para despedirles; aquello casi parecía mas un concierto, mezclado con una reunión de amigos, que un representación teatral al uso. Salimos con ganas de mas, incluso barajamos la posibilidad de acercarnos a Barcelona a verla de nuevo, pero son cosas que uno piensa en caliente y que con el paso de los días y la economía doméstica, al final acabas desechando. Pero mira tú por donde, vuelven pasados 3 años y me cae en las manos una buena oferta para la compra de las entradas! Pues de cabeza que volvemos! Bueno, pues no me defraudó el reencuentro. Seguimos disfrutando muchísimo con la obra. Es cierto que el argumento no tiene muchas complicaciones y que es muy blanco, no es como otros grandes musicales que contienen unos dramas y unas tragedias desgarradoras. Este contiene mucha luz, música movida y momentos entrañables que te hacen sonreir y bailar en la butaca; para mi eso no es malo, a mi también me encanta sentarme en el patio de butacas y dejarme llevar por la diversión sin mas! y Mamma Mía! es así, pura energía positiva que te hace salir sonriendo y con ganas de ponerte a bailar en mitad de la calle.

El elenco se notaba que se lo pasa genial encima del escenario y creo que eso es primordial si quieres que el público entre en ese juego. Es cierto que el público de Madrid, que ya lo conoce, entra en la sala predispuesto a ello y no hace falta mucho esfuerzo… Un ejemplo de lo que hablo es que la gente ya da palmas al ritmo de la overtura y aún nadie ha hecho nada por metérselos en el bolsillo! Pero no voy a desmerecer el trabajo de los actores y bailarines porque estuvieron muy bien y como digo, transmitieron “muy buen rollo” durante toda la función.

Al principio me puse un poco tenso en la butaca, porque nada mas abrirse el telón nos encontramos a Georgina Llaudaró que interpreta el papel de Sophie, con los ojos desorbitados y perdidos en el vacío, sin motivo aparente, cantando la primera canción de la obra… Pensé: “Mal empezamos”, pero no! La chica representa muy bien el papel, debieron ser los primeros momentos de nervio que la llevaron a comenzar sobreactuada (Debe ser duro comenzar una función cantando tú solo en escena), pero después aflojó y se acopló al ritmo de la función, estaba divertida y dulce, aunque en momentos desafinaba (No canto bien, pero el musical me lo sé mejor que el “Padre Nuestro” y cacé los fallos al vuelo).

Con el que andaba bastante receloso era con Álex Casademunt, y es que la etiqueta de “Triunfito” les va a a pesar a estos chicos por los restos. No sé si les ha beneficiado mas que perjudicado o viceversa, pero cuando ves uno de sus nombres en cartel, aún entras con una ceja levantada y, quizá injustamente, a veces se les pide que demuestren mas que al resto… El caso es que lo hace muy bien, sin ningún tipo de histrionismo, que era lo que yo esperaba; adoptando la posición correcta dentro de la historia y cantando-interpretando-bailando mas que correctamente. Por cierto, añado comentario frívolo, ¡Está tó buenorro! Lo siento, no he podido evitarlo…

De Nina, la verdad, aún no sé qué pensar… lleva como seis años haciendo esta función y ayer la noté que a ratos estaba mecanizada, supongo que es difícil no caer en eso después de tanto tiempo interpretando el mismo papel día tras día, pero a mi me daba la sensación que actúa dentro de una burbuja. Como si el reparto formaran un todo y después estuviera ella, no parece que deje que los demás calen en ella y eso va en detrimento del cariño que debes acabar sintiendo por su personaje. No sé si es porque imposta mucho la voz y lo hace todo demasiado “teatral” o qué, pero no termino de creérmela. Eso sí, su voz, es brutal, hace que todo parezca tan sencillo de cantar… Aunque mas de uno me lo discutirá, lo sé.

A la que esperaba con ansiedad y que sabía que estaba en el reparto era Marta Valverde, esta mujer es absolutamente genial! La vi en Cabaret y salí entusiasmado con ella y en Mamma Mía! acabó de enamorarme, qué poderío que tiene! sabe ganarse al públicoen cuanto sale a escena y es que es bicho de escenario y sabe cuales son sus armas a la perfección y ¡juega! le gusta jugar en escena y su compañera de juegos esta vez era Rita Barber y se complementan a la perfección, las dos se divierten y nos divierten. Quieres que se pasen el rato en escena, siempre quieres mas de ellas, he de confesar que en el momento que cantan “Chiquitita” acabé llorando de la risa.

El trío masculino eran Carles Seguí, David Castedo y José Linaje. En esta obra, los roles masculinos siempre van a rebufo de los femeninos, son herramientas dentro de la trama. Todos lo son, sí, pero ellos son el ingrediente que les falta a ellas para que la ensalada quede bien aliñada y, sinceramente, creo que están bien complementados. Seguí es otros de los que se lo pasa genial ahí arriba y por eso me gusta, al igual que José Linaje, que en la función suplía a Nando González, y salió a por todas, es de esas veces que no ves al titular, pero te da igual porque el suplente lo borda y eso pasa con él. Con David Castedo está bien, quizá un poco sobreactuado, no sé si por adoptar el rol de “Galán maduro”, pero cuando se junta con Nina, el cuadro es demasiado “actuado”, no se ve verdad, se ve “no-creible”. Sin embargo cuando están los tres juntos la cosa cambia y entra dentro del lenguaje de sus compañeros. Quizá no sea algo tan negativo como aparenta a primera vista, ya que demuestra saber adaptarse a la química de todos sus compañeros, según el momento.

Y el resto del reparto, se lo pasa tan bien… son como niños en el patio del colegio, aportan mucha luz y dan ganas de mirarles porque sabes que, tras la actuación principal, detrás también están pasando cosas que puedes mirar. Y las coreografías me gustan muchísimo, aunque se echa en falta alguna coral mas, dan ganas de unirte y disfrutar como lo hacen ellos, es lo que decía con Valverde y Barber, que quieres que estén mas tiempo en escena para verles un ratito mas.

Solo una última cosa para terminar. Es una pena que el teatro Coliseum sea tan pequeño y no pueda albergar los montajes grandes, como cuando se representó en el Lope de Vega, allí el escenario tiene mas profundidad y el decorado se veía mas grande y mas dinámico. Supongo que ayer vi el montaje que se han llevado de gira y es mas manejable y económico, pero me daba un poco de angustia a veces verlos a todos tan encima de la corbata del escenario.

En definitiva, que si no has ido a verla y quieres algo sin complicaciones, que tenga ritmo, diversión, espectáculo, y te haga salir con buen sabor de boca, te lo recomiendo. Lo vas a pasar muy bien.Al menos yo lo disfruté mucho.