A veces es mejor quedarse con el buen sabor de boca que te deja un recuerdo a querer repetir la experiencia pasado un tiempo. Al menos eso es lo que me pasó anoche viendo “El Sueño de Una Noche de Verano” en el Teatro Alcázar de Madrid.

Vuelvo a los recuerdos de antaño… A veces pienso que soy el abuelo cebolleta! jejejeje Recuerdo que vi a la Compañía Morboria representando esta obra hace 10 años, cuando estaba estudiando teatro clásico con Zampanó Teatro. Fue en el Teatro Federico García Lorca de Getafe… (Ese teatro tan maravilloso y tan desaprovechado… ya hablaré de eso algún día)
Fue una experiencia increible, puesta en escena, energía actoral, texto… fue toda una lección de teatro, algo que me hubiera encantado representar, pero así, tal cual lo vi! Tanto me marcó que cuando vi la programación de los Veranos de la Villa de este año, ni lo dudé, reservé entradas para poder volver a verlo, estaba ansioso, deseando tener ese reencuentro con aquella experiencia teatral tan bonita que tuve… Sin caer en la cuenta que esto no es como ver una película que te haya gustado… aquí interviene mucho el factor humano de la compañía, el paso de los años y que yo ya no soy el inocente estudiante de teatro clásico que se le llenaban los ojos con todo lo que le ponían por delante…

Los actores están muy bien, representan sus personajes con mucha credibilidad dentro de lo que esta obra permite (Seres mágicos, palurdos medio culturetas y nobleza casta y enamoradiza) y sobretodo me quito el sombrero a esa proeza de interpretar varios personajes de la función! Es algo que siempre he admirado y que valoro muchísimo. Aunque si que me quedé con las ganas de un Puk mas enérgico y con mas expresión corporal… Lo siento, pero al ser un personaje que siempre he querido interpretar, tengo en mi mente algo idealizado al ser que está a las órdenes de Oberón y soy muy crítico.

La caracterización es impresionante!!! Me encantaría poder ver todos esos trajes y máscaras de cerca, poder estar presente en el momento en el que los actores se los ponen, en el proceso de transformación de actor a personaje. Qué riqueza de detalles y de seres! Aunque eché en falta los momentos en los que Puk, el sátiro, se transformaba en murciélago, cuando lo vi por primera vez, me impactó mucho, aunque si es cierto que descolocaba un poco y no se sabía, al haber tantos seres diferentes, si era el mismo Puk o era otro ser… pero bueno, es que el traje me fascinó.

Si es cierto que la música no me cuadraba demasiado, no veía demasiada diferencia entre la que sonaba cuando estábamos viendo a los seres “reales” y cuando veíamos a los seres “fantásticos”, no ayudaba en el avance la función, ni a crear una atmósfera adecuada y con la mala acústica del Alcazar (Al menos desde la zona en la que el público del patio de butacas está bajo el techo del entresuelo) uno tendía al despiste.

La verdad es todo estaba bien, pero algo no acababa de encajar anoche en la función. No sé si un mal día, como dije antes el factor humano interviene mucho en el teatro, o qué podía ser. Es como cuando tienes todos los ingredientes para conseguir una gran comida, pero no se le consigue dar el toque adecuado para que sepa todo lo suculenta que podría ser… Era como si el director hubiera hecho que los actores estuvieran demasiado apoyados en el final, hacían la función demasiado lineal para terminar en unos fuegos artificiales espectáculares (El público se entraga de lleno a la representación de los “palurdos”). Como contando demasiado con que el público que va a ir a ver la función es un público facilón, al que si le das una buena ración de carcajadas al final, se olvida de lo que fue el resto… y eso no tendría que ser así. La obra tiene muchos ingredientes ricos para que el público se quede encandilado con ella, enredos llevados al límite, personajes pasados de vueltas, seres mágicos con los que llenar los ojos del espectador…

No sé, la verdad que tengo cariño a la obra en sí y a la compañía Morboria en particular (a los que seguiré de cerca porque me gusta el tipo de teatro que hacen y por donde lo llevan), trato de encontrar qué es lo que no funciona, por justificar el que no me llenara lo que vi, pero anoche me quedé con la sensación de que hacemos demasiado grandes los recuerdos, es así como deberían permanecer y no intentar volver a revivirlos porque después pasan estas cosas…