Me daba miedo ir a verla y salir decepcionado. Las críticas la ponían genial y el precedente de las dos anteriores me hacía dudar de que en esta ¿última? entrega me fuera a quedar con un mal sabor de boca… pero no fue así! Disfruté muchísimo!!! Me reí con ganas, lloré de emoción, me puse nervioso con ciertas situaciones… La verdad es que en muchos momentos incluso me olvidé que lo que estaba viendo era una película de animación. No solo por los efectos y lo bien realizada que está, si no por el alma que desprenden sus personajes.

No es que me sintiera como un niño viéndola, sentí que yo, desde mis 34 años, estaba disfrutando con una película que me tenía atrapado desde el mismo comienzo. El reencuentro con esos personajes de nuevo, la conexión ya lograda con las anteriores películas, y el momento elegido para seguir sus andanzas han estado muy acertadas.

La película no se quedó estancada en la infancia del niño-dueño de los juguetes. Hubiera sido un poco mas de lo mismo, pero como la vida misma, todo avanza y la vida sigue, con lo que la logica exigía que la historia se planteara pasada la infancia, y eso quizá sea lo que nos enganche a todos los adultos que la vamos a ver. Esa identificación con el momento de dejar todos nuestros juguetes para proseguir con nuestro camino hacia la “madurez”… a la que muchos nos resistimos de millones de maneras… Piensa en ello, ya verás como no has dejado a ese niñ@ del todo!

Me gusta por varias cosas:

– Porque TODOS los personajes tienen su momento dentro de la película, no son mera comparsa de Woody y Buzz. Cada uno tiene su cometido y su “mini-historia” dentro del argumento y no se quedan sin resolución.

– Porque dentro de una sola película toca todos los generos, comedia, drama, acción, terror… Sí, terror también, eso muñeco sentado en el columpio contemplando la luna… Imagen escalofriante! No digo mas, solo ese momento de un personaje tan cercano a Frankenstein mezclado con el monstruo de los Goonies…

– Porque te sientes parte de la historia al identificarte con el momento vivido por el chico. Su cariño por las cosas de su infancia y el tener que respirar hondo y dejarlas para proseguir con el resto de tu vida. Ley de vida… Creo que ese momento nos deja a todos los adultos “tocados”, sonriendo con una lágrima de nostalgia en los ojos.

– Porque enseña valores a los mas pequeños. La amistad, el estar ahí para los tuyos pase lo que pase, la confianza, el trabajo en equipo… “HASTA EL INFINITO Y MAS ALLÁ!”

Si tuviera que ponerle un pero sería simplemente que se termina, que tienes que levantarte de la butaca y marcharte.

Y el 3D… No sé qué decir, no sé si fue parte de lo que hizo que me metiera tanto en la película o me da igual, tendría que volver a verla sin las gafas y en 2D para decirlo. Porque no tuve en ningún momento esa sensación de “GUAU!!!” causada por este efecto…

Id a verla porque creo que a nadie le va a defraudar.