No sabía muy bien que me iba a encontrar. Amigos me habían dicho que fuera, aunque esto siempre me da un poco de miedo porque cuando uno va a ver un espectáculo recomendado por los demás, siempre acaba decepcionado en algún aspecto, pero lo que me encontré fue algo que no esperaba…

Había oído hablar de Elena Roger, de sus premios, de sus triunfos en Londres, en su Argentina natal… pero ni si quiera había oido el sonido de su voz. Aún así algo me empujó a comprar las entradas… Supongo que un poco ayudó a que a mi marido le apasione Piaf y esta era la manera de llevarle a que la sintiera cercana.

Sentado en el patio de butacas ya había algo que me electrizaba y me hacía estar espectante, no sé qué sería, pero en cuanto se apagaron las luces y cayó ese telón que cae veloz al comienzo de la función, ya me hizo permanecer casi sin respiración el resto de la obra.

Qué cúmulo de sensaciones desde el comienzo. Ese comienzo lleno de energía, esa forma de condensar la vida de Piaf…

Qué gusto ver actores completos, ese equilibrio de todo el elenco; siempre que veo alguna función pienso: “Qué pena, ese actor no estaba a la altura” y aquí… no! No sé si porque consiguieron hiptonizarme desde el primer compás o porqué fue, pero me parece que todos estaban dentro de la misma sintonía y eso para el espectador es maravilloso!!! Qué sencillo hacen que parezca todo!

Elena Roger, que mujer! Piaf! Qué mujer! No sé si era la actriz o el espíritu de la cantante que la tenía poseída. No sé qué decir, si la actriz me consiguió engañar o era el permanente estado de gracia en el que se encontraba Elena esa noche, pero aún hoy pienso en el nudo en la garganta que me dejó su composición del personaje, sus miradas, sus exageraciones, sus pausas, su VOZ. Los pelos de punta!!! Como digo en el título, se me erizó hasta el alma…

El montaje sin excesos, con los elementos justos. Muy buenas ideas, los golpes de sonido para romper una escena y enlazarla con la siguiente, la sincronización entre luces y sonido junto con la gestual de los actores… Elena!!! Siempre en escena! Cuando te permitías el lujo de parpadear, había cambiado!!! era otra etapa de Piaf!!! Cómo? Con un montaje calculado al milímetro, buscando la calidad.

Volveré! Seguro!