Te acuerdas que nervios? lo “mal” que lo pasábamos el día de antes del estreno? Madre mía! Qué tiempos aquellos!
El tiempo de estudio para aprenderte las líneas de tu papel… Las repeticiones, los cortes y las vueltas a empezar, los momentos en blanco… Los sinsabores de no conseguir salas donde ensayar, donde poder estrenar… Madre mía! Qué tiempos aquellos!
Haz tú las fotocopias, que yo me encargo de hablar para organizar los horarios… Podré con ese personaje? Vendrán todos el día del estreno?… Madre mía…
No, estos recuerdos no me hacen pensar que aquello era duro… sí, lo era, pero teníamos fuerza para poder con ello, verdad? Esto no hace que uno deje de pensar en lo que pudimos ser y no fuimos… Siempre queda el pensamiento que dice: “Si hubiera aguantado un poco mas, hubiera llegado?” “Si hubiera ido a aquel casting al que algo me hizo no ir, me hubiera llevado a llegar?”… Bah! Tontos pensamientos! Si no llegamos fue porque no teníamos que ir y nos marchamos a otro lado, no? Por ejemplo aquí, donde estoy… y feliz.
Todo esto en realidad lo escribo porque aún soy esa polilla que tanto ama la luz de un escenario y revolotea alrededor, quizá no encima de las tablas, pero si alrededor… En el patio de butacas, con hambre de sentimientos ya escritos, con un brillo emocionado cada vez que se apaga la sala y se encienden los focos. Aún sale ese nervio de antes de decir la primera frase, sufro con vosotros, aplaudo, y casi hago mío vuestro saludo. Porque os valoro y os quiero, porque sois parte de mi alma, porque si vosotros no existiérais, no tendría los sueños que tengo. Quizá sería menos humano.
A vosotros, los que pudisteis ser y lo sois, cuidad de la profesión. Que aparte del público de a pie, estamos “los otros”; los que os soñamos y sabemos como es eso que nadie mas ve; los que os miramos quizá excesivamente críticos, pero de una manera tierna porque dentro de nuestro corazón también bombea sangre tragicómica, con olor a pintura y serrín de teatro y maquillajes de camerino. Los que pudimos ser y no fuimos os agradecemos que sigaís ahí. Os queremos.